El Tottenham atraviesa un periodo claramente irregular, reflejado en su reciente derrota 4-1 frente al Arsenal en el Emirates Stadium, un partido en el que los Spurs apenas lograron dos remates a portería y mantuvieron un 43% de posesión, anotando únicamente un gol de consolación por medio de Richarlison en un duelo completamente controlado por los Gunners. Esta caída se suma al 5-3 sufrido ante el PSG en la Champions League tres días antes, un resultado que confirma las dificultades del equipo de Ange Postecoglou para mantener estabilidad competitiva en las últimas semanas. Su desempeño en los diez partidos más recientes de la Premier League también evidencia esta inconsistencia, con un balance de tres victorias, cuatro derrotas y tres empates, acompañado de promedios que muestran tanto su capacidad ofensiva como sus problemas defensivos: 1.5 goles anotados y 1.4 recibidos por encuentro, cifras que reflejan un rendimiento lejos del nivel esperado para un club de su exigencia.
Fulham llega con un respiro tras su reciente victoria 1-0 sobre Sunderland en Craven Cottage, un duelo cerrado en el que los Cottagers dominaron con un 57% de posesión y cinco remates a portería, logrando destrabar el partido en los minutos finales gracias al gol de Raúl Jiménez. Sin embargo, su rendimiento general en las últimas diez jornadas ligueras revela una marcada irregularidad, con cuatro victorias y seis derrotas, además de promedios que evidencian fragilidad defensiva: 1.1 goles anotados y 1.4 recibidos por encuentro. La situación empeora considerablemente fuera de casa, donde Fulham atraviesa una crisis profunda con cinco derrotas consecutivas y un balance global de siete caídas, dos triunfos y un empate en sus últimas diez salidas por Premier League, cifras que reflejan un desempeño insuficiente para competir con solvencia y que exige una reacción urgente para evitar complicaciones mayores.
